Autoestima para mujeres mayores: ¡no te descuides! ¿Cuál es la mejor crema hidratante piel seca?

Autoestima para mujeres mayores: ¡no te descuides! ¿Cuál es la mejor crema hidratante piel seca?

Cuando la mujer ya ha pasado su juventud, puede empezar a creer que ya no es tan necesario esforzarse mucho en la apariencia y el cuidado. Las dudas y la nostalgia vienen a menudo. Pero no se debe permitir que la tristeza gane la batalla. La edad madura es una etapa preciosa de la vida que vale la pena vivir con alegría y atención a todo.

Si estás en esta etapa, o cercana a ella, tómate un tiempo para leer estas reflexiones y consejos sobre cómo cuidar de ti misma:

1. Cuidado de la piel madura

Tu piel merece y necesita cuidados, en especial cuando ya es una piel madura. Las pieles envejecidas suelen volverse más secas, con lo que es posible que debas cambiar de productos de higiene y cosméticos para que no haya efectos contraproducentes. Intenta utilizar limpiadores más suaves, y nunca te olvides de hidratar. Si no estás segura de qué hidratante te conviene más, en este link puedes descubrir cuál es la mejor crema hidratante piel seca para ti. Tampoco te olvides de un buen serum para darle a tu piel la carga nutritiva que tanto necesita.

Algunas cremas con colágeno, ácido hialurónico y otros ingredientes que ayudan con el tratamiento de las arrugas y la tonicidad. También es válida la opción del bisturí, porque los avances de la medicina estética ahora nos permiten conseguir resultados bastante naturales. Pero no hay nada de qué avergonzarse por las arrugas: nuestras arrugas cuentan historias, vivencias, experiencias y emociones. Son parte de tu vida, y son una muestra de lo experimentada y sabia que te has vuelto.

Por último, nunca dejes en el olvido al protector solar. Además de proteger tu piel de los efectos nocivos de los rayos UV, también previenen la formación de manchas y de más surcos dérmicos. De hecho, es el sol el principal causante de arrugas y manchas. Por este motivo, recuerda siempre aplicar un buen protector en el rostro, el cuello, los brazos y cualquier otra zona del cuerpo que esté expuesta.

2. Cosméticos y estilo de maquillaje

Las rutinas y estilos de maquillaje también suelen variar con la edad. Algunos productos que funcionan para pieles más jóvenes no resultan tan bien para pieles maduras. Bien sea porque tengan una fórmula muy seca o porque acentúen los pliegues, ciertos productos simplemente no son una buena idea. Pero no te preocupes, porque el mercado ofrece tanta variedad de cosméticos y maquillaje que seguro encontrarás productos que te vayan fantástico.

Para que el maquillaje no marque parches es importante la hidratación de cada noche, porque la piel madura tiende a resecarse más. También exfolia de vez en cuando, pero no más de 1 vez por semana. Así mismo, también hidrata un poco por las mañanas antes de maquillar. Luego, aplica un buen primer.

Evita utilizar demasiadas capas de maquillaje, en especial en las zonas de tu rostro que tengan más pliegues. También es preferible utilizar bases con cobertura baja a media, y evitar las coberturas altas porque el efecto no será bueno, y marcan mucho más las arrugas. Es mejor algo más ligero y natural. También evita los efectos demasiado mate, porque tu piel probablemente no será muy grasa.

Con respecto a los correctores, resiste la tentación de colocar un parche de corrector en cada pequeña “imperfección” que veas. Coloca la medida justa en las ojeras y poco más.

Con los labios pasa lo mismo que con la piel: tienden a resecarse. Por eso exfolia con un poco de azúcar semanalmente e hidrata con alguna crema de cacao. Utiliza los colores con los que te sientas más cómoda, pero evita algunas presentaciones mate porque resecan.

Y por último, cuando se trata de ojos, las arrugas y el encapotamiento de los párpados pueden parecer un auténtico reto. Pero busca algunos tutoriales para ojos encapotados y reinventa tu manera de maquillarte, para que aprendas a aprovechar tus coloridas paletas de sombras y que luzcan bien tanto en el ojo abierto como cerrado.

3. ¿Y qué ocurre con la ropa?

Lo primero que debes saber es que no existen normas infranqueables. Existen, por supuesto, consejos y generalidades. Pero al final del día, lo que importa es que te vistas de una manera cómoda y que a la vez te dé confianza y te haga sentir bella. El hecho de que ya no estés en los 20 o 30 no implica que debas desatender tu aspecto. A fin de cuentas, es muy importante que cuando te veas en el espejo te sientas bien por el hecho de preocuparte por tu imagen, y de sentirte arreglada.

Utiliza ropa de tu talla. Las ropas que quedan demasiado grandes no quedan bien, con la excepción de los estilos oversize, pero solo cuando se trata de una prenda diseñada para quedar holgada. Procura que los pantalones te asienten bien. No debe quedarte como un guante si no te gusta la ropa muy ajustada, pero sí es importante que cuides de que la talla sea correcta. Lo mismo aplica para blusas y vestidos.

Las chaquetas y los vestidos se ven muy bonitos, y te harán sentir hermosa. Tampoco es necesario que te despidas de las blusas sin manga. De hecho, es mejor utilizar opciones sin mangas si te vas a colocar chaquetas o cárdigans.

4. Cuidar del bienestar mental y emocional

El asunto de arreglarse forma parte del bienestar y la autoestima, y no debe dejarse de lado. Pero no lo es todo. También debes cuidar de tus emociones y tus pensamientos. En especial si está cambiando tu ritmo de vida, como cuando los hijos crecen y se independizan, o si te estás jubilando, es posible que pierdas un poco el horizonte y te sientas fuera de lugar.

Es el tiempo perfecto para redescubrir viejas pasiones, o para aprender cosas nuevas. Nunca es tarde para empezar proyectos. De hecho, ahora cuentas con fabulosas y ricas experiencias que le aportarán a cualquier proyecto grandes beneficios.

No permitas que los cambios te inquieten, ni te sientas abrumada por todos los cambios que has visto pasar a lo largo del tiempo, que algunas veces te hacen sentir que tu momento ya pasó. Si bien es cierto que el mundo no es el mismo que era cuando fuiste adolescente y tomaste tus decisiones, sigues formando parte de él. Asúmelo y sumérgete sin miedo, reconociendo lo valiosa y fuerte que eres. Tienes la capacidad de adaptarte, de seguir aprendiendo y de darle un propósito a tu vida. Aleja el ocio excesivo y no permitas que la nostalgia por el pasado te abrume. Es el momento perfecto para aprovechar tu libertad y hacer lo que te haga feliz.

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